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Historia de la bodega

En la década de los cuarenta del siglo pasado, el patriarca de la familia, Nemesio Fernández Bruña, siendo niño entró por la boca de un tino a limpiarlo -ya que eran los pequeños los únicos que entraban por la estrechez de la boca-. Allí dentro, al oír el eco de su voz al cantar, inauguró la primera de muchas magníficas experiencias en el mundo del vino.

En 1.989, Nemesio decide hacer su sueño realidad y empieza a adquirir viñedos viejos en el Bierzo, donde ya vivía desde hacía unos años. Apuesta por la compra de parcelas en la montaña, zona que en aquella época todo el mundo abandonaba por el elevado coste de producción de la uva junto con el bajo precio de venta de la misma. Un patrimonio del que presume hoy CASAR DE BUBIA, repartido en 252 parcelas que suman un total de 27 hectáreas.